Partido Comunista de Chile - Regional Iquique

viernes, septiembre 05, 2008

5 de septiembre de 1937: La extraña muerte del dirigente pampino Rodolfo Diaz

La extraña muerte del dirigente sindical Rodolfo Díaz.
(Epifanio Flores)

Entrando hacía la oficina Santa Laura por el viejo camino fiscal se ubican algunas casetitas de “animitas” típicas al costado del camino, una de ellas ubicada a unos trescientos metros de la oficina salitrera, mudo testimonio de algún hecho trágico acaecido allí y cuya memoria parece haberse esfumado con el tiempo, junto a las últimas paletadas de caliche.
Allí hay un monolito de latón y con un saliente piramidal hacia el cielo, flanqueado por cuatro pilarejos, unidos con cuatro cadenas. Este monolito siempre tuvo una típica corona nortina o flores, a lo largo de las décadas transcurridas desde el hecho acaecido en ese lugar. Esa caseta es el testimonio silencioso del sentido homenaje de los pampinos al ejemplar líder obrero Rodolfo Díaz, que en ese exacto lugar fuera inmolado una brumosa noche del domingo 5 de septiembre del año 1937.
Los domingos son días de descanso de los obreros, pero no para muchos dirigentes sindicales. Ese día Rodolfo Díaz se levantó temprano y salió del campamento Santa Laura hacia la oficina Santiago Humberstone, en donde le esperaban sus compañeros dirigentes del gremio y juntos se dirigen hacia Pozo Almonte, donde asistieron a una importante reunión, debidamente autorizada por la intendencia, como se les exigía a los trabajadores en los tiempos de Alessandri.
El gobierno de Alessandri hostilizaba permanentemente a los dirigentes y a sus organizaciones. De hecho el día veinte de agosto anterior, Rodolfo Díaz había sido detenido por carabineros de Pozo Almonte, junto a los otros dirigentes del Sindicato Industrial Obrero de la Oficina Humberstone, los directivos Ramón Navarro, Floridor Bonilla, Pedro Biagetto y a los ex directivos Miranda Oliva y Justo Marambio. El presidente del sindicato, Héctor Portillo, se encontraba en Santiago integrando una comisión sindical. El sábado 21 fueron bajados a Iquique para comparecer ante el juez del Primer Juzgado Ricardo Concha, acusados por la Inspección Provincial del Trabajo de malversación de fondos sindicales por un monto de dieciséis mil ochocientos pesos, gastados contrariando disposiciones legales. En Iquique y luego de un exhaustivo interrogatorio, el juez los puso en libertad.
La reunión de Pozo Almonte era muy importante y había materias que tratar con los dirigentes del Cantón Sur. La reunión terminó alrededor de las ocho de la noche y juntos la comitiva regresa a la Oficina Humberstone. Allí Rodolfo Díaz se despide de sus compañeros y se dirige caminando por un costado de la huella hacia hacia el campamento ubicado en la oficina Santa Laura. En medio de la espesa camanchaca sus compañeros lo ven partir, sin sospechar que sería ésta la última ocasión que verían con vida a su destacado líder sindical.
La noticia trágica llega horas después cuando un grupo de personas que viajaban en un camión informan en Humberstone que acababan de atropella a un cuerpo que se hallaba tendido en medio de la huella fiscal, persona a la que no pudieron identificar dada su desfiguración y por lo espeso de la camanchaca. De inmediato se da cuenta del hecho a la comisaría de Huara, al mando del capitán Romeraldo Retamales, así como a Pozo Almonte. Esa misma noche el juez del Crímen autoriza el levantamiento del cuerpo y dispone de su traslado al hospital de Humberstone, donde el facultativo de ese recinto doctor Macuer procede a examinarlo. El cuerpo tenía la columna vertebral quebrada en dos sitios, doce costillas totalmente quebradas y variadas contusiones internas y externas. El doctor señala que la causa probable de muerte era un fuerte golpe en la parte posterior de la cabeza del dirigente gremial.
Ya al amanecer la trágica noticia se esparce por toda la pampa, puesto que Rodolfo Díaz era ampliamente conocido y respetado por todos los trabajadores. De inmediato las sospechas se dirigen hacia el departamento de bienestar de la compañía y hacia la policía, específicamente hacia el Primer Efectivo Policial de Pozo Almonte, quién no ocultaba su mala animosidad en contra de los dirigentes sindicales y en particular en contra de Rodolfo Díaz.
El convencimiento de todos se basaba en el hecho de no era extraña la repentina desaparición de dirigentes o trabajadores considerados como “revoltosos”, incuso se hablaba que algunos de éstos había ido a dar a alguno de los numerosos “piques” que existían y aún existen en la pampa. Por ello nadie creía en la muerte accidental del dirigente y la afirmación dada por cierta era: “Rodolfo Díaz no fue víctima de un atropello, a Rodolfo Díaz lo mataron”.
Al momento de su trágica muerte Rodolfo Díaz contaba con treinta y dos años de edad; era un obrero culto y honesto. Muy joven había sido empleado, desempeñándose como Jefe de Pampa en la Oficina Paposo el año 1925, donde se ganó el aprecio de todos sus compañeros por su humano tratamiento hacia los trabajadores. Sus simpatías hacia la Federación Obrera de Chile, la FOCh, que por entonces había sido sangrientamente barrida de la pampa mediante las acciones militares de guerra comandadas por el coronel Acacio Rodríguez, tronchan su carrera y asume similares y esforzadas labores al igual que sus compañeros de clase. En la oficina Ramírez lo recordaban como obrero “costrero” y como “particular” o “patizorro” en la oficina Humberstone. Es en este último lugar donde conoce y establece una profunda amistad con el dirigente sindical Héctor Portillo, quién lo invita a integrase al partido socialista. Luego, como dirigente sindical, Rodolfo Díaz se fue destacando por sus cualidades humanas, pero altiva actitud en la defensa de los intereses de los trabajadores. Sobre este líder obrero pendían explícitas amenazas, dada su consecuencia y valentía para enfrentar todo tipo de maniobras patronales represivas.
El sindicato industrial de la oficina Humberstone le solicita al doctor Germán Hoffman, director del Hospital de Beneficencia, que acompañe al médico municipal doctor Hernán Muñoz, quién debía realizar el examen médico legal. Esta labor se realiza el lunes seis de septiembre, reafirmándose examen preliminar hecho por el doctor Macuer.
Los restos del dirigente Rodolfo Díaz fueron velados en el Teatro del Campamento Santa Laura y sus funerales se realizan el martes siete de septiembre. Ese día suspenden sus labores los obreros de Santa Laura, Cala-Cala y Humberstone. También concurren los trabajadores de la oficina Rosario, Mapocho, Santa Rosa. El cortejo parte desde Santa Laura encabezado por una banda de músicos de Humberstone, seguidos por una larga columna en formidable presentación. Se detienen algunos instantes en el sitio donde fue hallado su cuerpo y luego prosigue en dirección al camposanto de Pozo Almonte. En el acceso al cementerio rompe el silencio su camarada Héctor Portillo, presidente del sindicato, quién hace una sentida semblanza de sus luchas sindicales y la generosa vida del compañero caído. Luego hace uso de la palabra Lorenzo Brito, presidente accidental de la Confederación de Sindicatos y enseguida prosigue Julio Villalba, secretario de ésta.
Prosiguen los homenajes Eloy Ramírez, presidente del Sindicato de la Oficina Mapocho. A continuación Yolando Berríos y Elías Vergara, por el Sindicato de la oficina Santa Rosa. También intervienen el director del diario “Frente Popular” a nombre del partido comunista y por el partido socialista lo hace Nolasco Gutiérrez, su secretario seccional. Las diversas intervenciones de dirigentes y compañeros que quisieron despedirlo se prolongan hasta entada la noche, todos prestigiando y enalteciendo el espíritu de sacrificio, la lealtad y decisión con lo que enfrentó Rodolfo Díaz las luchas por las reivindicaciones de su clase. Por los vericuetos de la pampa resonaron las últimas palabras de homenaje: “Rodolfo Díaz ha escrito una página ejemplar, su vida es una bandera que se agita ensangrentada sobre la pampa salitrera”.
(Epifanio Flores, escrito en septiembre de 1997).
***
Partido Comunista de Chile - Comite Regional Iquique

Etiquetas: , ,

miércoles, junio 04, 2008

La Rebelión y masacre obrera de junio de 1925

La rebelión y masacre obrera de 1925
(Epifanio Flores, publicado en DIARIO 21 de Iquique, el 9 de junio de 2008)

Iquique se conoce a nivel internacional por relevantes e distintos hechos heroicos, como lo fue el combate naval del 21 de mayo y la masacre de la escuela Santa María del 21 de diciembre. Pero en la pampa de Tarapacá se produjo otro hecho histórico que se inscribe entre las grandes gestas obreras, curiosamente desconocido por muchos nortinos y extrañamente apartado como objeto de estudio por parte de nuestros historiadores. Efectivamente, pues fue un 4 de junio de 1925 que se inicia en la pampa de Tarapacá una represión a gran escala que culmina en una tremenda matanza perpetrada por el Estado chileno, ejecutada por el ejercito, y bajo el gobierno de Arturo Alessandri Palma.
Ante la secuela de efectos dañinos a la población obrera provocada por la crisis salitrera, a comienzos del año 1925 se producen sendas huelgas en la pampa y el litoral. La Federación Obrera de Chile, la FOCH, demanda la nacionalización de la industria salitrera y la cancelación de la personería jurídica de la patronal Asociación Salitrera, entre sus principales puntos. El intendente de Tarapacá, Recaredo Amengual, procede enviando escuadrones militares a ocupar ciertos centros de la pampa, al tanto que pide al gobierno el envío a Iquque de buques de la Armada. Al culminar satisfactoriamente al menos en aumentos salariales para los obreros una reciente huelga, el intendente Amengual y el general Florentino de la Guarda, desatan una operación de escarmiento selectiva hacia los dirigentes de la FOCH. Proceden primero con la clausura de los diarios “El Despertar de los Trabajadores” y “El Surco” en Iquique y con la detención de casi todos los dirigentes de los consejos de la FOCH, desde Pozo Almonte hasta Huara, siendo todos transportados durante la noche en tren hacia Pisagua. Luego, el 2 de junio de 1925 el gobernador de Pisagua, capitán Alberto Labbé, dispone que los 32 dirigentes de la FOCH llegados detenidos a ese puerto sean embarcados en el vapor “Mapocho” y en dirección hacia Valparaíso. Por su parte Amengual envía a Pisagua a la cazatorpedera “Linch” para reforzar la arbitraria operación.
Enfrentados a esta provocación, la FOCH se ve empujada a declarar la huelga general de 24 horas para el 4 de junio de 1925 y en solidaridad con los deportados.
Diversas escaramuzas y provocaciones policiales y de los salitreros dejan algunos muertos entre civiles y dos guardias policiales, acentuándose la represión. Los obreros proceden a ocupar las oficinas salitreras armados con dinamita y algunas escasas armas. Ante la detención de los principales dirigentes de la FOCH lidera el alzamiento el dirigente obrero Carlos Garrido, quién montado en un caballo blanco es la cabeza visible de la rebelión obrera. Son tomadas las oficinas Coruña, Argentina, Esmeralda, Felisa, Campamento Barrenechea, Resurrección, San Enrique, Maroussia, etc. Las fuerzas del ejército al mando de Acasio Rodríguez rodean las oficinas, en especial la oficina Coruña donde tiene su cuartel general Carlos Garrido, e inician un inmisericorde bombardeo hasta agotar la resistencia de los alzados y ejecutar atrozmente al líder obrero de la rebelión.
Tal como aconteció con la masacre de la escuela Santa María y otras, no es posible determinar una cantidad aproximada de obreros asesinados. El general de la Guarda informó de 59 muertos; informes ingleses lo situaron entre 600 y 800. La memoria colectiva habla de miles de muertos, tanto en los enfrentamientos, la posterior masacre y fusilamientos masivos; así como los ejecutados en el trayecto desde la pampa a Iquique y en el Velódromo de nuestra ciudad, que sirvió por meses de campo de concentración de los obreros prisioneros.
Hasta el año 1947, fecha de la instauración de la Ley Maldita que persiguió a los dirigentes sindicales, se les rendía un homenaje a los obreros caídos en esa masacre. Donde fueron sepultados los obreros de la oficina Maroussia existía un monolito. En la fosa-pique donde fueron lanzados los masacrados en la oficina Coruña existía una placa recordatoria. Llegó el momento que los trabajadores del norte reivindiquen la memoria de estos obreros caídos y ese rol por continuidad histórica le corresponde a la CUT.

Epifanio Flores.
Partido Comunista de Chile - Comite Regional Iquique

Etiquetas: , , ,

lunes, enero 21, 2008

La Mancomunal Obrera de Iquique

La Mancomunal Obrera de Iquique
(Epifanio Flores, publicado en Diario 21 de Iquique, el 21 de enero del 2008)

El 21 de enero de 1900 nace en Iquique la Combinación Mancomunal Obrera, iniciativa de los lancheros Abdón Díaz Galleguillos, quién la preside, Maximiliano Varela y Valentín Sánchez, e impulsada fundamentalmente por los trabajadores agrupados en torno al Gremio de Lancheros y de la Sociedad mutualista Gran Unión Marítima, de la que Abdón Díaz también había sido su presidente. Esta organización nace en clara superación al tipo de organización mutualista existente hasta entonces y que no sobrepasaba la actividad de socorro y apoyo mutuo ante la inexistencia de protección social y derechos sindicales. En su primer manifiesto se plantean la defensa del trabajo asumiendo en los hechos un claro planteamiento reivindicativo. Ese mismo año comienza su labor reivindicativa representando a los gremios y en enero y febrero de 1902 participa en la gran huelga portuaria que se extiende casi un mes.
Su nombre de Combinación Mancomunal Obrera la sitúa en clara posición clasista al tomarlo como replicado obrero a la poderosa organización patronal denominada Combinación Salitrera, concertación patronal que provocó estragos en la situación de los trabajadores salitreros. La mancomunal Obrera surge como una organización obrera territorial de tipo federativa y su importancia consiste en que marca el punto de partida al sindicalismo chileno.
La Mancomunal Obrera se propaga rápidamente por Tarapacá; Pisagua, Caleta Junín, etc., y el resto del país. Ya el 1º de mayo de mayo de 1902 surge en Tocopilla impulsada por Gregorio Trincado, el fundador de la Gran Unión Marítima de Iquique. En 1903 aparece en Antofagasta. En 1904 surge en Coquimbo. Consiguientemente y junto a las Mancomunales va surgiendo la prensa obrera mancomunal: en Iquique y Tocopilla editan el periódico “El Trabajo” y el semanario iquiqueño “El Obrero Mancomunal”. En Antofagasta editan “El Marítimo”, en Taltal “La Voz del Obrero”, en Chañaral “El Deber”, en Coronel “La Defensa”, en Santiago “El Luchador”, en Lebu “La Luz” y “La Democracia” en Nueva Imperial.
En noviembre de 1903 realizan en Antofagasta su primer encuentro de Mancomunales del Norte, antesala de lo que en mayo de 1904 sería en Santiago la Primera Convención Mancomunal, la que arriba a planteamientos abiertamente clasistas-unitarios y consagrándose como una organización clasista de alcance nacional y con alrededor de diez mil afiliados.
En febrero de 1903 se funda en Iquique el Partido Obrero Mancomunal, que debuta en sus primeras elecciones municipales y con sus propios candidatos, así como también en la elección de diputados del año 1906; elecciones en la que no logran elegir dada la descarada intervención electoral gubernamental y patronal. Al no alcanzar envergadura nacional, el Partido Obrero Mancomunal deriva hacia la formación del Partido Regional Obrero de Tarapacá.
El impulso clasista y de lucha fundamental a esta organización se lo imprime Luis Emilio Recabarren, cuando llega a Tocopilla en septiembre de 1903 para dirigir la publicación “El Trabajo”, e invitado por Gregorio Trincado. Así, la Mancomunal pasa a encabezar el movimiento social asumiendo una actividad socio-política que la aparta definitivamente del mutualismo y llevando sostenidamente el ideal socialista a los trabajadores. Esto le trae a la organización represión y cárcel; siendo encarcelado Recabarren en numerosas ocasiones en Tocopilla.
La declinación de la Mancomunal sobreviene después de la masacre de la Escuela Santa María de Iquique del 21 de diciembre de 1907, desapareciendo ocho meses después, pero dejando los cimientos de lo que posteriormente sería la Federación Obrera de Chile, la FOCH, y las centrales sindicales posteriores hasta llegar a la actual CUT nacional.

Epifanio Flores
Partido Comunista de Chile - Comite Regional Iquique

Etiquetas: ,

lunes, agosto 20, 2007

Un heroico pampino en la calle Conferencia

Un heroico pampino en la calle Conferencia
(En "DIARIO 21" de Iquique, el 20 de agosto 2007)
El año 1976 las garras de la siniestra DINA se dejan caer con la mayor crueldad conocida sobre la máxima dirigencia del Partido Comunista encabezada por Víctor Díaz. Efectivamente, entre abril y mayo de ese año se produce en Santiago una seguidilla de detenciones de diversos dirigentes que conformaban la dirección nacional del Partido Comunista. La semana pasada Televisión Nacional exhibió un crudo reportaje que espantó al país y en el cual, a partir de los testimonios de los propios criminales, se reconstruyó la forma en que fueron detenidos estos dirigentes, las terribles torturas que se les infringieron y la cruel muerte que se les provocó. Se trata del Equipo de Dirección Interior conformado por los dirigentes Víctor Díaz, de Mario Zamorano, Jaime Donato, Jorge Muñoz, Elisa Escobar y Uldárico Donaire.
Ese año caen también posteriores direcciones clandestinas y diversos colaboradores inmediatos a estos equipos. Todos estos dirigentes se encuentran desaparecidos hasta hoy.
Uldárico Donaire es detenido el 5 de mayo. Con su detención culminaba para la dictadura una intensa búsqueda hacia uno de los hombres mas importantes de la cúpula comunista, si bien el menos conocido y expuesto públicamente, tanto por la naturaleza de su responsabilidad, como también por su carácter sencillo y reservado. Efectivamente, Uldárico Donaire había sido el encargado nacional de cuadros de su partido, esto es, el encargado de encabezar un equipo cuya responsabilidad era la formación, la promoción y el estímulo a los militantes. Asimismo la de velar por los derechos y deberes de éstos, atendiendo problemas de disciplina así como las apelaciones a medidas disciplinarias y ayudando a la superación de los militantes. De este modo tenía la función de estudiar las propuestas y observaciones de los organismos partidarios de militantes para los cargos dirigentes y de candidatos a diferentes cargos de representación popular; también la de proponer estímulos y reconocimientos especiales a militantes. Por las condiciones personales de Uldárico Donaire, esta era una función que la cumplía cabalmente y con una inmensa calidad humana. Es recordado por su austeridad, la firmeza de sus principios y carácter y, sobretodo, por su inmensa calidez humana.
Uldárico Donaire había sido un obrero nacido y forjado en el norte pampino. Trabajando en la oficina salitrera Mapocho participa activamente en las Juventudes Comunistas organizadas en la pampa, siendo elegido delegado a la Conferencia que se realiza en la oficina Buenaventura. Destacado por su responsabilidad obtiene una beca sindical para estudiar mecánica en la Escuela de Artesanos de Iquique. De regreso a su trabajo en la pampa, a los 19 años de edad, el año 1943, es electo dirigente del Sindicato Industrial Obrero de las oficinas San José, Mapocho y La Santiago, junto a José González, Jacinto Salas y Melquíades González.
Al desatarse la persecución del presidente Gabriel González Videla, represión que en Tarapacá se inicia al amanecer del 22 de octubre de 1947, Uldárico Donaire es detenido junto a sus compañeros e inicialmente concentrados por la fuerza militar en la oficina Mapocho. Posteriormente y desde los diversos puntos de detención en la pampa, los centenares de detenidos son derivados hacia el Campo de Concentración de Pisagua. Desde este lugar sale posteriormente a cumplir una pena de relegación a La Calera.
Incluido en las “listas negras” de las oficinas ya no puede regresar a su querida pampa salitrera. Se desempeña como obrero gráfico y se radica en Santiago. Se incorpora a las tareas clandestinas de su partido con el nombre político de Rafael Cortéz, nombre que lo acompañará todo el resto de su vida y con el que lo conocería la mayoría de sus compañeros.
Va asumiendo diversas funciones y muy pronto ocupa las máximas responsabilidades en su organización como la de integrante del Comité Central. En el X Congreso Nacional efectuado clandestinamente en Cartagena en abril del año 1956, pasa a encabezar la Comisión Nacional de Cuadros, que hemos mencionado.
Este obrero pampino, que desde el norte debe emigrar hacía Santiago para cumplir las máximas responsabilidades en su partido, es un detenido desaparecido de la dictadura. Desde su tierra natal, nuestro homenaje y reconocimiento a su inmenso legado y a su heroísmo. Toda su vida la consagró para la defensa de los derechos de su pueblo y por la construcción de una nueva sociedad, justa y solidaria para Chile. Toda una vida de represión y persecuciones solo por su inmenso amor a sus hermanos de clase, no dudó en ocupar su lugar en la dura lucha contra la dictadura sangrienta de Pinochet. Su ejemplo alumbra el camino de nuevas generaciones de jóvenes que retoman las mejores enseñanzas de su ejemplar vida de revolucionario.

Epifanio Flores
Partido Comunista de Chile - Comite Regional Iquique

Etiquetas: , ,

lunes, mayo 14, 2007

Tres bravos dirigentes sindicales pampinos

Tres bravos dirigentes sindicales pampinos
(Publicado en Diario 21 de Iquique, en mayo 2007)
En el marco de la conmemoración del 1° Mayo, acto principal de los trabajadores, realizado por la CUT provincial en el Monolito a la memoria de los obreros caídos en la escuela Santa María de Iquique, fueron homenajeados tres destacados dirigentes sindicales pampinos: Zenobio Cejas, Hernán Cortéz y Melquíades González. No conocieron a Recabarren pero, sin duda, ellos representan genuinamente lo mejor de la herencia del maestro sembrada en Iquique y la pampa en su breve pero fecunda labor en Tarapacá. Intruseando en sus vidas se deja ver indeleble la impronta decisiva de Recabarren y sus discípulos: personajes sencillos y afables con sus hermanos de clase, pero valerosos e irreductibles frente al injusto. Porfiados ascetas, son estructural e irremediablemente honrados. Casi todos, en más de algún momento de su agitada vida sindical, fueron objeto de intentos de soborno de parte de un omnipotente Osvaldo de Castro. Más, un acendrado sentido y conciencia de clase los mantuvo inalterables en su integridad.
Todos nacieron en oficinas salitreras y muy jóvenes salieron a enfrentar las rudas faenas de la pampa, donde conocieron y se relacionaron con viejos pampinos que habían recibido sus enseñanzas directamente de Recabarren. Los tres han sido objeto de persecuciones, múltiples vejaciones y carcelazos. Son, por tanto, la herencia viva del legado recabarrenista.
Zenobio Cejas nace en la oficina salitrera Agua Santa el año 1929. Su niñez la vive en la oficina San José, cantera de valiosos dirigentes sindicales, donde comienza a trabajar como “particular” o “patizorro”. Sus innegables dotes de líder gremial lo llevan asumir como presidente de las salitreras del Grupo Nebraska, prácticamente hasta que cerraron las oficinas. En Iquique continúa a la cabeza de los trabajadores, esta vez como dirigente pesquero. Bajo la dictadura pinochetista es detenido en el Campo de Concentración de Pisagua y relegado a Mejillones.
Hernán Cortéz nace el año 1927 en la oficina Santa Catalina. Ya a los doce años trabaja como “huellero” en la oficina Aguada y posteriormente otras labores en la oficina Santa Laura. El año 1948 ingresa a trabajar en la oficina Pedro de Valdivia como perforista. El año 1954 es elegido dirigente del sindicato. Durante la huelga del 17 de septiembre del año 1956 el gobierno de Ibáñez decreta la reanudación de faenas y emite una orden de detención de los dirigentes sindicales. Fuerzas de carabineros asaltan al sindicato obrero cayendo abatidos tres trabajadores y dejando numerosos heridos. Los dirigentes son detenidos y llevados hasta Antofagasta, donde son engrillados y embarcados en tren hacia la cárcel de Iquique y posteriormente condenado a la pena de relegación en Taltal. Posteriormente fue elegido dirigente sindical de la oficina Santiago Humberstone, del Grupo Nebraska, hasta el año 1960. El año 1973 era dirigente nacional de los trabajadores de la ECA., detenido por la dictadura es trasladado a Pisagua y luego relegado a Huasco.
Melquíades González nace en la oficina salitrera Galicia el año 1920 y joven trabaja como “llenador de carros”. Ya el año 1943, y siendo militante de la juventud comunista en la oficina Mapocho, es elegido con la primera mayoría como dirigente del sindicato obrero industrial del Grupo Nebraska. Durante la campaña senatorial de Pablo Neruda y Elías Lafertte, les acompaña en los recorridos de campaña política por las oficinas. Durante la represión de Gabriel González Videla es relegado al Campo de Concentración de Pisagua. Una vez en libertad se instala en Iquique, donde posteriormente asume como dirigente del sindicato de panificadores. En los primeros años de la dictadura asumió valiosas tareas en las primeras direcciones clandestinas de su partido en Iquique.
Como podemos ver es más que justo un homenaje a estos valiosos y ejemplares dirigentes pampinos. Sus innegables virtudes son una invaluable herencia dejada no solo a sus hijos y nietos. Sino también a quienes admiramos sus ejemplares vidas y a las nuevas generaciones de sindicalistas.


Epifanio Flores

Enviado desde Copiapó, el 12 de mayo de 2007.

Partido Comunista de Chile - Comite Regional Iquique

Etiquetas: , ,

lunes, febrero 05, 2007

La matanza de la Oficina Salitrera Ramirez

La Matanza de la Oficina Salitrera Ramírez.
(Publicado en Diario 21 de Iquique)
Este 4 de febrero se cumple un aniversario más de la masacre de obreros pampinos perpetrado por fuerzas del ejército en la oficina salitrera Ramírez el año 1891. Este acontecimiento trágico de nuestra historia se encuentra casi olvidado y prácticamente opacado por las dos grandes masacres ocurridas posteriormente en nuestra región: la de 1907 en la escuela Santa María de Iquique -y que este año conmemoramos su Centenario-; y, la también cruenta represión militar que sofocó a sangre y fuego la rebelión obrera de junio de 1925.
La principal fuente documental de esta matanza de obreros en la oficina Ramírez proviene del diario El Nacional del 22 de febrero de ese año, que recoge y reproduce un testimonio proveniente de la pampa.
El 3 de febrero de 1891 estalla una huelga que congrega a alrededor de tres mil obreros del Cantón cerca de Pozo Almonte con la disposición de bajar hasta Iquique para protestar por la carencia de víveres. El país se encontraba envuelto en un grave conflicto entre el presidente Balmaceda y el Parlamento, situación que el día 7 de enero deriva en la sublevación de la Escuadra al mando del capitán de Navío Jorge Montt, quién con el buque “Cochrane” ocupa y se instala en la importante ciudad de Iquique, donde el amotinado preside una Junta de Gobierno, la que goza del tácito (o tal vez más concreto) apoyo del poderoso capital salitrero inglés.
Tal vez ajenos a este conflicto, un importante número de trabajadores en huelga deciden esa misma mañana dirigirse hacia la oficina Ramírez, cuyo administrador dispone de alimentación para ellos, pernoctando éstos en el mismo lugar. Al día siguiente, y luego de una asamblea, se designa una comisión para que se dirija a otras oficinas a comunicar de la movilización, partiendo una delegación de cuarenta obreros hacia el norte, hasta el Cantón de Negreiros, donde obtienen la paralización de más obreros para la causa.
Mientras los trabajadores se encontraban esperando en la oficina Ramírez, alrededor de doscientos soldados provenientes de Pozo Almonte y al mando del sargento mayor Martín Larraín, -sin previo aviso- toman disposición de combate y emprenden un ataque sorpresivo y sin ningún tipo de miramiento en contra de la población de la oficina. Luego avanzan sobre el campamento asesinando a quién encontraron a su paso. Una vez arrasado el campamento se inicia una persecución de los que lograron escapar hacia la pampa a esconderse en las calicheras y hacia otras oficinas cercanas. En tanto unos mil quinientos obreros provenientes de Negreiros, ya enterados de la masacre, logran volver sobre sus pasos evitando el horrendo destino de sus hermanos de clase.
Luego de la matanza inicial, alrededor de 890 prisioneros son formados frente a la administración de la oficina, donde los soldados van escogiendo algunos grupos de obreros que luego van siendo sumariamente ejecutados. El resto de los pampinos son llevados prisioneros hasta Pozo Almonte y dejados en libertad al día siguiente. Otros trabajadores que se esparcieron por el desierto, llegan hasta Iquique, siendo recibidos por parte de la población.
Continúa pendiente el homenaje de sus hermanos de clase para estos trabajadores. En este año del Centenario de la Masacre de la Escuela Santa María, definido por la Central Unitaria de Trabajadores –CUT- como el Año de los Trabajadores, justo es recoger definitivamente este fecha que conmemora una de las tantas luchas obreras y hechos acaecidos en Tarapacá, actos todos que con dolor y sangre abrieron el camino hacia la conquista de crecientes reivindicaciones y derechos para los trabajadores chilenos.

Epifanio Flores
Partido Comunista de Chile - Comite Regional Iquique

Etiquetas: , ,