Partido Comunista de Chile - Regional Iquique

miércoles, junio 04, 2008

La Rebelión y masacre obrera de junio de 1925

La rebelión y masacre obrera de 1925
(Epifanio Flores, publicado en DIARIO 21 de Iquique, el 9 de junio de 2008)

Iquique se conoce a nivel internacional por relevantes e distintos hechos heroicos, como lo fue el combate naval del 21 de mayo y la masacre de la escuela Santa María del 21 de diciembre. Pero en la pampa de Tarapacá se produjo otro hecho histórico que se inscribe entre las grandes gestas obreras, curiosamente desconocido por muchos nortinos y extrañamente apartado como objeto de estudio por parte de nuestros historiadores. Efectivamente, pues fue un 4 de junio de 1925 que se inicia en la pampa de Tarapacá una represión a gran escala que culmina en una tremenda matanza perpetrada por el Estado chileno, ejecutada por el ejercito, y bajo el gobierno de Arturo Alessandri Palma.
Ante la secuela de efectos dañinos a la población obrera provocada por la crisis salitrera, a comienzos del año 1925 se producen sendas huelgas en la pampa y el litoral. La Federación Obrera de Chile, la FOCH, demanda la nacionalización de la industria salitrera y la cancelación de la personería jurídica de la patronal Asociación Salitrera, entre sus principales puntos. El intendente de Tarapacá, Recaredo Amengual, procede enviando escuadrones militares a ocupar ciertos centros de la pampa, al tanto que pide al gobierno el envío a Iquque de buques de la Armada. Al culminar satisfactoriamente al menos en aumentos salariales para los obreros una reciente huelga, el intendente Amengual y el general Florentino de la Guarda, desatan una operación de escarmiento selectiva hacia los dirigentes de la FOCH. Proceden primero con la clausura de los diarios “El Despertar de los Trabajadores” y “El Surco” en Iquique y con la detención de casi todos los dirigentes de los consejos de la FOCH, desde Pozo Almonte hasta Huara, siendo todos transportados durante la noche en tren hacia Pisagua. Luego, el 2 de junio de 1925 el gobernador de Pisagua, capitán Alberto Labbé, dispone que los 32 dirigentes de la FOCH llegados detenidos a ese puerto sean embarcados en el vapor “Mapocho” y en dirección hacia Valparaíso. Por su parte Amengual envía a Pisagua a la cazatorpedera “Linch” para reforzar la arbitraria operación.
Enfrentados a esta provocación, la FOCH se ve empujada a declarar la huelga general de 24 horas para el 4 de junio de 1925 y en solidaridad con los deportados.
Diversas escaramuzas y provocaciones policiales y de los salitreros dejan algunos muertos entre civiles y dos guardias policiales, acentuándose la represión. Los obreros proceden a ocupar las oficinas salitreras armados con dinamita y algunas escasas armas. Ante la detención de los principales dirigentes de la FOCH lidera el alzamiento el dirigente obrero Carlos Garrido, quién montado en un caballo blanco es la cabeza visible de la rebelión obrera. Son tomadas las oficinas Coruña, Argentina, Esmeralda, Felisa, Campamento Barrenechea, Resurrección, San Enrique, Maroussia, etc. Las fuerzas del ejército al mando de Acasio Rodríguez rodean las oficinas, en especial la oficina Coruña donde tiene su cuartel general Carlos Garrido, e inician un inmisericorde bombardeo hasta agotar la resistencia de los alzados y ejecutar atrozmente al líder obrero de la rebelión.
Tal como aconteció con la masacre de la escuela Santa María y otras, no es posible determinar una cantidad aproximada de obreros asesinados. El general de la Guarda informó de 59 muertos; informes ingleses lo situaron entre 600 y 800. La memoria colectiva habla de miles de muertos, tanto en los enfrentamientos, la posterior masacre y fusilamientos masivos; así como los ejecutados en el trayecto desde la pampa a Iquique y en el Velódromo de nuestra ciudad, que sirvió por meses de campo de concentración de los obreros prisioneros.
Hasta el año 1947, fecha de la instauración de la Ley Maldita que persiguió a los dirigentes sindicales, se les rendía un homenaje a los obreros caídos en esa masacre. Donde fueron sepultados los obreros de la oficina Maroussia existía un monolito. En la fosa-pique donde fueron lanzados los masacrados en la oficina Coruña existía una placa recordatoria. Llegó el momento que los trabajadores del norte reivindiquen la memoria de estos obreros caídos y ese rol por continuidad histórica le corresponde a la CUT.

Epifanio Flores.
Partido Comunista de Chile - Comite Regional Iquique

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lunes, enero 28, 2008

Homenaje a un obrero pampino

Homenaje a un obrero Pampino
(Epifanio Flores, en DIARIO 21 de Iquique del 28 de enero 2008)


Este miércoles 23 de enero fue sepultado en el cementerio de Huara el obrero pampino que fue encontrado en la pampa y con una data de muerte de alrededor de ochenta años atrás. Fue hallado amarrado, ensacado, y con claras señales de haber sido ejecutado. Se trata de un hombre joven, aún desconocido su nombre, y que por el contexto en que se le descubrió hace presumir que se trataría de un dirigente obrero asesinado.
La actividad fue organizada por la Coordinadora de Derechos Humanos de Iquique, particularmente por la dirigenta de AFEPI, Angélica Palleras y se contó con la valiosa cooperación del alcalde de Huara, Felipe Rocha, así como del personal municipal de esa comuna. A la ceremonia asistieron diversos dirigentes políticos y sociales de nuestra ciudad, bajo el completo silenciamiento de la prensa.
Sabido es que la pampa salitrera quedó convertida en un inmenso cementerio, ya sea por los restos de las víctimas de la Guerra del Pacífico, de la guerra civil de 1891, así como de las diferentas masacres obreras ocurridas en diferentes periodos de nuestra historia. Las características naturales del suelo pampino han permitido mantener esos vestigios de un pasado necesario de rescatar en este proceso de permanente construcción de nuestra identidad nortina.
La historia del movimiento obrero chileno está fuertemente ligada a las primeras luchas obreras en la pampa salitrera y en el litoral nortino. Las primeras organizaciones de trabajadores fueron fuertemente reprimidas, pero en especial estos ataques se centraron hacia los dirigentes de las organizaciones obreras como la Federación Obrera de Chile, (la FOCH) y hacia la Confederación de Trabajadores de Chile, (la CTCH) posteriormente, cuyos dirigentes fueron fuertemente perseguidos, vejados, asesinados y hasta desaparecidos.
En junio del año 1925 y luego del apresamiento y envío a Pisagua de los principales dirigentes de la FOCH de la pampa, se generaliza una gran huelga que deriva hacia la ocupación de numerosas oficinas salitreras por parte de los obreros. Estos resisten el ataque policial armados de dinamita y se defienden con las escasas armas halladas en esos lugares. El principal enfrentamiento comienza en la oficina Coruña, pero la lucha se generaliza en Alto San Antonio y se esparce hacia las oficinas Argentina, San Enrique, Campamento Barrenechea, Felisa, Esmeralda, Resurrección, hacia el pueblo de Huara y sus alrededores, como en la oficina Maroussia, etc. Esta rebelión provocada por la represión del gobierno de Alessandri es sofocada sangrientamente por fuerzas militares que bombardean las trincheras obreras, ocupan la pampa e inician una ejemplarizadora acción de castigo y escarmiento sin sujetarse a ningún tipo de formalidad legal, llevando a cabo fusilamientos masivos en diversos lugares de la pampa. Obviamente no ha sido posible determinar la cantidad de víctimas asesinadas; solo tenemos los indicios de los piques de la oficina Coruña donde fueron lanzados los cuerpos de los masacrados en ese lugar, así como de la fosa común a la entrada del cementerio de Huara donde fueron enterrados los asesinados de la oficina Maroussia. Es fácil suponer que pueden haber sido apresados y asesinados en los mas variados rincones de la pampa una indeterminada cantidad de dirigentes de la FOCH.
En el segundo gobierno de Alessandri, y tal como venía ocurriendo décadas antes, continuaron los extraños desaparecimientos de obreros en la pampa. De la noche a la mañana no se volvía a saber del paradero de uno que otro obrero y muchas veces esto era atribuible a la constante migración inter oficinas de Tarapacá y Antofagasta, o hacia las minas de cobre o bien hacia el resto del país o hacia los países hermanos.
En todo caso tampoco eran extraños los casos de asesinatos directos, como lo fue el del dirigente obrero Rodolfo Díaz, asesinado el 5 de septiembre de 1937 en el trayecto entre las oficinas Humberstone y Santa Laura; así como la extraña desaparición en Iquique del administrador del diario El Despertar de los Trabajadores, Francisco Perales Gascogne, desaparecido el 5 de mayo de 1942.
Tal vez el caso de este obrero pampino sepultado en Huara pudiera atribuirse a uno de estos episodios parecidos, en todo caso nos corresponde cautelar su memoria hasta que lleguemos a desentrañar esta sombría y oculta pagina de nuestra historia.
Epifanio Flores
Partido Comunista de Chile - Comite Regional Iquique

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